dimecres, de març 19, 2008

Se dispara la deuda interna

De mal en peor. Bolivia se libra de la deuda externa, pero ahora ya siente el lastre de su millonaria deuda interna, pactada en condiciones mucho más duras y onerosas y que no puede dejar de pagar

En poco más de dos meses, la deuda interna creció en 564,9 millones de dólares y ahora ya es de 4.237,5 millones de dólares, una cifra récord que ya comienza a preocupar a la endeble y frágil economía boliviana.

Datos del Banco Central de Bolivia establecen que, al 7 de marzo de 2008, la deuda interna ya había superado la barrera de los cuatro mil millones de dólares, como resultado de la abultada y creciente deuda que tiene el Estado con las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) y con los bancos y entidades privadas nacionales que compraron títulos y valores públicos.

La deuda con las AFPs es de 1.584 millones de dólares, mientras que lo adeudado por el Banco Central a los bancos privados por títulos y valores alcanza a 1.686,0 millones de dólares, señala el informe remitido a Econoticiasbolivia.

Pactada en condiciones mucho más duras y onerosas, con tasas de intereses más altas y plazos de pagos más cortos, la deuda interna es de pago ineludible y no está sujeta a eventuales condonaciones como las recibidas recientemente en el caso de la deuda externa con organismos internacionales y países amigos.

La deuda interna ya es el doble que la deuda externa, que alcanza a 2.221.9 millones de dólares. Entre ambas suman 6.459,4 millones de dólares que equivalen a la totalidad de las reservas internacionales de Bolivia o a siete años de inversión pública.

Esto quiere decir, en términos percápita, que cada boliviano, incluidos los niños, tiene actualmente una deuda de 650 dólares, de los cuales 430 dólares son para los acreedores internos (AFPs y bancos, principalmente) y 220 para los organismos internacionales y otros países.

Deuda dura


Desde el año 2003, que comienza a crecer a ritmo acelerado, la deuda interna es contraída por los gobiernos de turno para financiar el pago de las rentas a los jubilados del viejo sistema de pensiones y para reducir la presión inflacionaria y la liquidez que tienen los bancos y los agentes económicos.

Hasta hace poco, a las AFPs se les pagaba, en promedio, una tasa de interés mayor al 8 por ciento y a los bancos privados se les vendía títulos-valores públicos con un interés variable que oscila por el 13 por ciento.

Con estos incentivos, otorgados a las AFPs y a los bancos, la deuda se duplicó en los últimos dos años desde principios del 2005, cuando era de 2.000 millones de dólares, a los actuales 4.237,5 millones de dólares.

Altos intereses

Y esto genera una fuerte presión sobre las finanzas públicas, que tiene que destinar cada vez más recursos para honrar sus compromisos. Según los cálculos de la Fundación Jubileo, cada día, en promedio, el Estabo boliviano eroga casi dos millones y medio de dólares para pagar el capital y los elevados intereses de esta deuda.

Hasta el 2001, el Estado boliviano pagaba anualmente cerca 350 millones de dólares en capital e intereses por la deuda interna, en el 2002 este costo aumenta a los 471 millones de dólares y desde el 2003 es mayor a los 500 millones de dólares. En el 2006 el pago a las AFPs y bancos fue de 668 millones de dólares y para el 2007 y 2008 se estima que superará los 700 millones de dólares. Todos estos montos son demasiado altos para una economía que anualmente destina, desde el Estado, esa misma cantidad de recursos para construir caminos, escuelas, hospitales, viviendas sociales y mejores servicios básicos de agua, alcantarillado y otras necesidades vitales para la población.

Fuente: ECONOTICIASBOLIVIA (especial para ARGENPRESS.info) - 18/03/2008

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