divendres, d’octubre 03, 2008

Las estafas no se pagan

Por: Por Armando Mouzo, Ruth Werner

A un mes de anunciar que Argentina iba a pagar 7.000 millones de dólares al Club de París la presidenta acaba de poner su firma a la Carta de Intención con los bancos Barclays, Citibank y Deutsche, para también “honrar”, de ahora en más, a los “fondos buitres”. En la refinanciación con los bonistas la deuda se incrementa por el canje al menos en otros 10.000 millones de dólares. El verso de Néstor Kirchner de que nos íbamos “desendeudando” y que la deuda ya no era un problema se demuestra una artimaña. Esta vuelve al centro de la escena con todo su peso.

El momento para pagar no podía ser más “oportuno”. Los Kirchner decidieron reverenciar al capital financiero internacional para “reinsertarse en el mundo” y ganarse el favor de los “mercados” justo en el medio de una de las bancarrotas más grandes de la historia del capitalismo, los bancos están quebrando, se desploman las bolsas, el crédito está cancelado, y la clase política norteamericana, ya no sabe qué hacer para apagar el incendio y articular un plan “coherente” para salvar a la gran banca internacional.

¿Qué se le paga al Club de París?

La deuda que Cristina Kirchner cancelará al Club de París fue en gran parte originada por la dictadura militar genocida. Este sólo dato debería dar idea de qué es lo que se paga, sobre todo si se dice defender los derechos humanos. Pero además es un fraude, uno de los tantos que conforman esa gran estafa contra el pueblo que es la deuda externa argentina.

Uno de los créditos reclamados por Holanda que integran la deuda al Club de París es un delito liso y llano. Es el caso del gasoducto Central Oeste proyectado por la firma holandesa Nacap B.V, accionista del consorcio Cogasco SA, entidad creada por la dictadura para la construcción de dicha obra. Los fondos jamás llegaron al país pero quedaron asentados como deuda de Gas del Estado en forma de créditos solicitados a bancos de Europa y Japón.

El resto de lo que se debe al Club de París fue contraído por los distintos gobiernos de esta democracia para ricos desde 1983 en adelante. Para nombrar tan sólo otro caso fraudulento incluido en esta deuda podemos remontarnos al año 2000. España otorgó un crédito de 982,5 millones de dólares para financiar el “blindaje” del gobierno de De la Rúa y Cavallo. Como se sabe, el famoso “blindaje” precedió la fuga acelerada de capitales, paso previo a la debacle económica del 2001.

La bandera del no pago

El gobierno de los Kirchner tiene el honor de ser quien más ha pagado a los acreedores externos: 25.000 millones de dólares. Además, en este año Cristina le entregará a los pulpos financieros internacionales 4 veces más que lo destinado a la educación, 8 veces más que a la salud y 16 veces lo destinado a vivienda. El presupuesto para el 2009 prevé que pueden utilizarse las reservas para cancelar nuevos pagos de deuda externa.

La sumisión a los organismos financieros internacionales tiene el beneplácito de los opositores de la Coalición Cívica, Macri, o Duhalde que sólo han dicho que estas decisiones tienen que “pasar por el Congreso”. Hoy como ayer siguen siendo cómplices del pago de esta deuda ilegítima.

Mientras se despilfarran los recursos para favorecer al capital financiero internacional a nuestros jubilados se les niega el 82% móvil, el sistema público de salud está en ruinas, los docentes pelean por aumentar sus magros salarios y los estudiantes secundarios y universitarios salen a la calle por más presupuesto para la educación.

Desde el PTS luchamos para que los trabajadores y los jóvenes, las organizaciones obreras y estudiantiles combativas y los partidos de izquierda tomen en sus manos la lucha contra el pago de la deuda externa y la ruptura de los compromisos con los banqueros acreedores.

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